No hay un plazo único: tus pies tienen su propia historia, hábitos y fortalezas, y se adaptarán a su propio ritmo.
Algunas personas se sienten seguras y cómodas en unas pocas semanas. Otras tardan varios meses en adaptarse completamente. Ambos casos son completamente normales.
La clave es la constancia. Comienza con períodos cortos de uso y aumenta gradualmente. Si aparece incomodidad, reduce tu tiempo con zapatos descalzos durante unos días y concéntrate en ejercicios suaves. A medida que tu fuerza crezca, naturalmente pasarás más tiempo con zapatos descalzos sin pensarlo.
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